Oro a la Vida

Leonardo Díaz Aldana

XII Juegos Paralímpicos, Atenas 2004, Estadio Spyros Louis.  En el set de lanzamiento del disco un fornido cubano intentará viajar al Olimpo. Viene con el récord mundial y Panamericano de la categoría F54 a cuestas (32,76 metros), obtenido un año antes en Mar del Plata. Sin embargo, uno, dos, tres disparos malogrados y adiós a las ilusiones… por el momento.

“Pensaba que podía lograr una de las tres medallas -confesó Leonardo Díaz Aldana en el verano pasado, tres años después-, pero la inexperiencia y la falta de entrenamiento dentro de una jaula (se preparó a campo abierto) me hicieron fallar.”

El instante fue tan triste como el que pasó cuando quedó parapléjico -a causa de un accidente- siendo un adolescente. Este último impacto le hizo pensar que no podía reinsertarse a la sociedad  “que todo no era verdad”.

Mas, al reaccionar y ver que el mundo no se había detenido echó a andar. A partir de entonces tuvo que emprender una nueva vida y fabricarse otras fantasías, sin renuncias, sin lamentos… “tenía que adaptarme”.

EL GOLPE, LA VOLUNTAD… EL TRIUNFO

Manzanillo acunó sus primeros pasos. Aquí nació  -y aunque a los cuatro años de edad se fue a Nuevitas, Camagüey- para aquí volvió en 1996.

Siempre estuvo ligado al deporte. Desde los nueve hasta los 17 años practicó lucha grecorromana, en la ESPA agramontina. De ahí ese afán perpetuo por la actividad física.

Un accidente en 1993 -cuando cumplía el Servicio Militar General- le pegó la espalda contra el colchón. Lo confinó a una silla de ruedas. Tal vez si no hubiera sido por su carácter alegre,  bonachón y esa forma tan desenfadada de asumir el destino hoy viviera el ostracismo.

“Fue duro pero tomé las cosas deportivamente -dice mientras esboza una sonrisa criolla-, me fui recuperando paulatinamente con la ayuda de mis padres. Mucho les debo a ellos… mucho. Me alentaron para que siguiera adelante, que no me cayera.

“Borré de mi mente no poder caminar -recuerda-, y en el ‘97 ya estaba metido en otra etapa. Solo bastó que un primo me llevara a ver una competencia municipal sobre sillas de ruedas y comencé a entrenar con Carlos Licea Carbonell.”

Sus cualidades físicas y la voluntad le permitieron a Leonardo adaptarse con rapidez a las nuevas exigencias. Apenas al año ya era Campeón nacional en lanzamiento del disco, la jabalina, impulsión de la bala y el relevo 4X100.

No le fue suficiente, también compitió en levantamiento de pesas, con récord en los 67,5 kilogramos, en 1998. Y se tituló monarca zonal de baloncesto 1997-2002.

En la pared de la casa, en el reparto Nuevo Manzanillo, decenas de medallas, de eventos nacionales, panamericanos, mundiales… resumen el carácter de este guerrero antillano. Sin embargo faltaba una… la olímpica.  “Espero en mi categoría obtener el oro -aseguró el 24 de agosto del 2007 – será un torneo difícil pero soy el número uno del ranking mundial.”

DESDE LA ATALAYA DE UN SUEÑO

XIII Juegos Paralímpicos, Beijing 2008, Estadio Nacional Nido de Pájaro, 8 de septiembre. Leonardo quiere saldar una deuda. Otra vez trae el primado universal y continental de la categoría F55/56 (39, 90 metros), implantado en Río de Janeiro 2007.

Agarra el disco con el alma… y lo deja escapar con sutileza y fuerza, con la fuerza de sus familiares, de Xiomara Rivero y Tomas Trébol los entrenadores… con la fuerza de la Patria. Primer envíoooooo… el artefacto lleva más de una década de voluntad acumulada, de obstáculos demolidos… de odio al cansancio, de amor a la vida…  ¡waooooo 40,29 metros! es el oro, el oro a la VIDA.

Después, en los siguientes intentos echaría por tierra este registro. Para obligar a sus rivales más cercanos el iraní Mohammad Yari Ali (39,39) y al jamaicano Tanto Campbell (39,31) a conformarse con la plata y el bronce, respectivamente.

 “Me sentí muy bien. Desde Cuba yo tenía esa confianza en mi mente y corazón para cumplir.  Era lo más anhelado. Este oro fue la respuesta a una gran consagración después del intento fallido en Atenas, cuando estuve por debajo de mis posibilidades”, declaró a la prensa en Beijing.

La competencia fue perfecta. Cinco veces rompió la barrera universal que el mismo impuso en Río; en cuatro oportunidades por encima de los 40 y dejó en el campo un recuerdo de 40,87 metros -marca vigente- que por ahora parece únicamente alcanzable por él.

EPÍLOGO

No hay camino recto en la vida como tampoco vida sin sueños ni esperanzas sin amor. Un golpe, dos, o tres pueden hacernos bajar la vista, mirar hacia atrás… incluso dudar; pero nunca inclinar la frente ante el destino. Esa es la voluntad de los hombres triunfadores ¿Verdad Leonardo?

Leonardo Díaz Aldana

Foto: Xinhua

NOTA: Trabajo acreedor del Segundo Premio (Prensa escrita) en el VIII Concurso de Periodismo que auspicia la Asociación Cubana de Limitados Físico Motores en colaboración con la Unión de Periodistas de Cuba (2009).

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