Llamada dominical

Hoy, bien tempranito, recibí una llamada de mi madre. No acudía a mí para decirme que ya no tiene pastillas para controlar la presión arterial ni hablarme de la impertinente artrosis que desgasta sus huesos… ni siquiera para saber cómo estábamos por acá.

Había recorrido más de kilómetro y medio –hasta donde está el teléfono público más cercano- a desahogarse de la “mala nueva”.

– “Niño, anoche volvieron a robar”, la voz se sentía lastimada… tal vez vencida.

– “Le llevaron a Consuelito dos gallinas y un pato”,  dijo mientras otra voz –en segundo plano- soltaba un “esos hijos de putas” están acabando”.

Solo atiné a decirle que eso era una “bobería”, para atenuar su consternación y disimular mi súbita ira, e inmediatamente le pregunté si tenían algún rastro del bandolero.

– “No”, respondió, y entonces se produjo un silencio infinito de ambas partes. Muy difícil que la respuesta fuera otra. Siempre es así.

Unas dos décadas atrás el robo de un bien privado en un barrio rural era un escándalo. Los vecinos se reunían, armaban cuadrillas para rastrear huellas, acudían a los “Videntes” en busca de pistas y llamaban a la Policía.

Recuerdo que el robo más sonado de la década de los ´80 en La Piedra de Yao fue el de Maravilla. Una privilegiada chiva que se crió tomando leche en biberón  en las manos de Asel Cabrera. Comía desde caramelos hasta “durofrío”. Era más bien una mascota. Nunca se supo el paradero; aunque inferimos que terminó en un caldero.

En la década de los `90, cuando fuimos sacudidos por la crisis que generó el derrumbe del Campo Socialista, los casos de hurto crecieron hasta convertirse en un terrible azote que impide el florecimiento del patrimonio familiar.

Muchos han optado por no cultivar la tierra o dejar de criar animales para evitar ser víctimas, pues el sacrificio es  mayúsculo.

Aquellos patios llenos de aves de corral, puercos, chivos, ovejos… que merodeaban por los potreros quedaron reducidos; aunque todavía existen más por necesidad que por tradición campestre.

Cándido Serrano tuvo que construir un corral a unos cinco metros de la casa para garantizar la seguridad de su caballo.

-“Con todo y eso me lo robaron”, dice con la única certeza de que jamás tendrá otro.

Pililo, Toni, Toti casi cohabitan con sus animales “para poderlos cuidar” y Pancha (la de la llamada dominical) tuvo que habilitar el cuarto donde yo dormía para meter “algunos pollos y hasta una machita”.

Pero el cubano no solo se roba entre sí, sino también le roba al Estado, sin piedad.

La economía de la Isla se desangra poco a poco por la continua e incontrolable sustracción de cuantos recursos dispone el Gobierno. No importa el lugar, esto ocurre lo mismo en un hospital, que en una gran empresa o en una cafetería en la que solo se expenden tres o cuatro productos.

Pareciera que aceptamos el robo como algo normal. Aquí el que no desfalca, vende o compra. Es una complicidad tácita que involucra a gran parte de la población y que parece no tener solución… al menos por ahora.

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5 Respuestas a “Llamada dominical

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  2. Lo más duro amigo, es la tolerancia social , el robo al privado sigue siendo cuestionado, aunque no de igual manera que antes, pero robarle al Estado es un eufemismo nacional catalogarlo como “lucha”!!!! ¿qué está pasando con nuestra moral?. Mejor ni pensarlo mucho, el robo deja en la víctima una impotencia atroz, y la frustración no es poca, hace años entraron a mi casa en Holguín y mientras dormíamos nos robaron el televisor, la sensación de miedo con que dormí por meses es indescriptible, me daba pavor salir de mi cuarto por la noche, después de eso he tenido varios televisores, pero no olvido ese espanto y aún así me sentía feliz de no haber interferido con los rateros, porque no pocas victimas han pasado de robados a lesionados o algo peor e irremediable como la muerte.
    Esperemos que las conductas de enfrentamiento reverdezcan laureles, para que la voz de Pancha, no vuelva a sonar quebrada una mañana de domingo y si camina un kilómetro para llamarte por teléfono, sea sólo para escuchar la risa de sus nietos.

  3. El robo ademas de ser un delito es un abuso cruel .
    Hace muchos años que se de los robos en los campos los cuales han desmotivado a los campesinos a sembrar y criar animales,es hora de hacer algo contra los que quieren vivir del sacrificio de los demas .

  4. El articulo de la llamada dominical en donde narra que los H P le robaron a Consuelito dos gallinas y un pato me ha llamado mucho la atencion, como se han perdido los valores humanos y la honrradez, o es que es mucha la necesidad del pueblo que tiene hambre,los robos se estan dando a todo nivel.
    Lamentablemente eso se esta dando en muchos lugares o paises, es tanta la delincuencia que muchos han tenido que tomar desiciones o acciones drasticas y algunos son mas corruptos de lo que pensamos

  5. Dos gallinas es boberia amigo, como bien dices, pero para una ancianita buena, que ha trabajado mucho y logra criar ese animalito para comerlo el día en que sus nietesitos desde Bayamo vallan a visitarla, es mucho, esas dos gallinitas eran todo lo que tenia. El mundo es injusto y los rateros son muchos.

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